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lunes, 16 de diciembre de 2013

Breve relato de un perro en el suelo

"Nunca olvides qué eres, porque desde luego el mundo no lo va a olvidar. Conviértelo en tu mejor arma, así nunca será tu punto débil. Úsalo como armadura y nadie podrá utilizarlo para herirte." 
- Tyrion Lannister [Game of Thrones]


Y es así como te quedas solo... Tirado en el suelo sin poder levantar, todos miran el desastre que has echo al caer, pero en esta fiesta sólo importa beber, nadie ayudaría a un desvalido a levantarse, es cómo si todos miraran, miraran y se burlaran del perro que acaba de caer, cómo si ese fuera tu lugar, como si no merecieras un poco de respeto, como si tu dignidad se hubiera perdido al caer en el piso.

Y así mientras tratas de pararte, no lo logras, y todos permanecen riendo, burlándose de tu desgracia, y deseas que todos en la fiesta mueran, se pudran en su alcohol, se mueran ahogados en sus risas idiotas o que simplemente cuando sea su turno de caer nadie les ayude, todos les den la espalda como han hecho contigo.

¿Pero que haces para cambiar el echo de que estas tirado? Nada... te quedas ahí, agonizante, llorando, sudando del esfuerzo de no lograr parar, eres sólo un borracho más, nada más importa que permanecer en el suelo, disfrutar de tu caída... ¿Porque hacer otra cosa? Has tratado de pararte y no lo has logrado, has pedido ayuda y nadie ha venido, así que... No hay más que hacer... quizá en el piso encuentres eso que se te perdió... tu dignidad, tu respeto propio... tu honor, no lo se, quizá encuentres algún pedazo se carne que te alimente mientras sigues quejándote y regordeandote de tu miserable existencia, mientas los demás continúan riéndose continuamente de ti.

¿Que pasa... te quedas en el suelo o logras levantarte? Claro que logras parar, sin lugar a dudas, siempre te vuelves a parar por más caídas que tengas, pero eso es lo interesante... debe haber un cambio, digo, no pasaste tanto tiempo tirado para no aprender nada. Cuando levantas eres un poco más sabio, un poco menos testarudo, caminas con más cuidado, ves a todos como son, seres ignorantes, carentes de vida, sólo beben por beber y no hacen otra cosa, y eso te desanima, de hace sentir... vacío en cierto modo, cómo si estar rodeado de esas personas te hiciera inferior de alguna manera, y es en ese preciso momento en el que te desanimas y estas a punto de volver a caer cuando algo sucede, unas personas, pocas, demasiado pocas quizá, te sostienen, te tienden la mano y no ríen, al contrario, mantienen un semblante tranquilo, cómo si estuvieran dispuestos a ayudar...

Son estas personas las que valen la pena, ellos no son unos más del montón, ellos son la élite del lugar, son ellos los que lo valen, y nunca los viste, estabas tan ebrio, o estabas tan centrado en autocompadecerte que no los notaste al inicio en la fiesta, pero siempre estuvieron ahí, esperando a que alguien se levantara, alguien quien notara lo que sucedía a su alrededor, son ellos los únicos que te extienden la mano entre los borrachos, y te piden que los acompañes, no es una orden, es una simple sugerencia que alguien te susurro al oído, y no quieres permanecer en ese lugar, en ese pequeño espacio caliente compartido con puros borrachos, así que te encaminas a la puerta...

Pero te cierran el paso, los borrachos no quieren que salgas, no quieren que veas lo que hay tras la puerta, y el lugar comienza a cerrarse, te aplastan, así que combates, combates contra la mierda que te dicen, te desprendes del baso que habías llenado nuevamente con bebida, ahí donde quieres ir crees no necesitarla, crees que ese es el lugar donde perteneces, pero insisten en cerrarte el camino, y así, mientras peleas por lograr alcanzar esa puerta que ahora se ve tan lejana, alguien sostiene tu mano, alguien te comienza a jalar mientras otro más te impulsa al exterior, te ayudan a alcanzar esa puerta tan esperada, y cuando sales por fin...

Sólo vez un astro de luz.

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